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Doctorado Interinstitucional en Educación

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Énfasis en Educación Matemática


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Énfasis en ELT Education 
Doctorado Interinstitucional en Educación
Universidad Distrital Francisco José de Caldas
DIE-UD

Investigación y universidad en tiempos de pandemia


Edición Nº 3. Agosto de 2020. Pensar la Ciudad
Autor: Doctorado Interinstitucional en Educación | Publicado en August 10, 2020
Imagen articulo Investigación y universidad en tiempos de pandemia

Introducción

Un fenómeno como una pandemia es algo que llega y transforma totalmente la vida de todos los grupos sociales. Los investigadores en educación tienen como grandes laboratorios y escenarios para sus búsquedas de información, las instituciones escolares y las prácticas educativas de las comunidades. Esta pandemia desocupó las instituciones escolares y aisló las comunidades. Es evidente que el efecto claro es la transformación de la zona de desarrollo próximo (Vygotsky, 2009) de profesores, estudiantes y de investigadores en educación.

Con este texto pretendemos, en general, hacer una primera aproximación sobre las huellas que viene dejando en la investigación doctoral los efectos de la pandemia del Covid 19. El DIE-UD configura una zona de desarrollo próximo para los investigadores y en este horizonte, más específicamente, abordamos una primera caracterización de ese estado inicial de la investigación doctoral antes de la pandemia. Posteriormente presentamos una reflexión alrededor de la naturaleza de los actores que intervienen en la investigación y vinculamos esta reflexión, en la parte final, con una pregunta que relaciona investigación y pandemia.

Pocas veces en la historia de la humanidad todas las personas que habitan la tierra comparten una tragedia de una pandemia. El momento histórico que estamos viviendo en Colombia y en el mundo es una oportunidad valiosa para demostrar nuestro talante, nuestra inteligencia y nuestra sensatez frente a los problemas sociales y económicos que estamos afrontando. Tenemos la gran oportunidad de reivindicar la historia humana como una historia del individuo en sociedad y generar los cambios sociales que requiere nuestro país y nuestra humanidad. 

En relación con la investigación tendríamos al menos dos caminos a seguir: 

(i) Concebir la naturaleza como algo invariable, anquilosado (método metafísico). 

(ii) Considerar los objetos y los fenómenos en proceso de desarrollo y cambio (método dialéctico). 

Si optamos por el primer camino, será difícil, por no decir imposible, augurar cambios substanciales en los sujetos y en nuestra sociedad. El segundo camino parece más prometedor. El gran filósofo alemán G. W. F. Hegel consideraba todo fenómeno, toda cosa, como un proceso, como algo en estado de transformación constante, de constante desenvolvimiento. Todo fenómeno no sólo es el resultado de una modificación anterior, sino que lleva en sí el germen de una nueva modificación (Hegel, 1966), lo cual sugiere una toma de conciencia de las implicaciones que tiene el movimiento de transformación de fenómenos de orden social, económico y político, sólo por mencionar algunos. Pero no sólo esto. Consideramos que todo cambio queda caracterizado por condiciones históricas y culturales. Sociedad e historia están en relación dialéctica. No consideramos la sociedad como categoría conformada por una suma de individuos. La sociedad, más bien, expresa la suma de las relaciones y de las situaciones respectivas de esos individuos. Reconocemos claramente que la historia la hacemos los seres humanos, que el mundo humano es producto de nuestra propia praxis. No hacemos la historia simplemente como nos venga en gana. Nuestra praxis misma y sus posibilidades están ya en cierta medida dadas por las condiciones materiales e históricas con que se topa cada generación. 

La investigación doctoral antes de la pandemia

Pensar las prácticas de investigación educativa que el DIE-UD llevaba a cabo antes de que surgiera el fenómeno de salubridad mundial implica describir no solo las maneras de hacer investigación, sino los aspectos de la realidad interrogados por dichas acciones. En un análisis de las implicaciones de la emergencia sanitaria para estudiantes de doctorado se encontró a través de una encuesta que, por ejemplo, la pasantía, el trabajo de campo, el cumplimiento de requisitos de candidatura, entre otros, se vieron afectados por el aislamiento obligatorio. Especialmente el sector educativo parece guardar cuarentena de manera indefinida. Esto configura oportunidades de pensar la investigación educativa de manera “creativa”. No sólo lo educativo. Badiu (2020) alerta sobre que "hay que aprovechar el interludio epidémico, e incluso, el confinamiento para trabajar en nuevas figuras de la política, en el proyecto de lugares políticos nuevos […] Además de la transmisión general de los datos científicos de la epidemia, sólo quedará la fuerza política de nuevas afirmaciones y convicciones nuevas en lo que respecta a los hospitales y a la salud pública, las escuelas y la educación igualitaria, el cuidado de los ancianos y otras cuestiones del mismo género" (pp. 77-78).

El “interludio epidémico” cuestiona la pertinencia de las maneras de realizar investigación educativa y de realizar formación en investigación educativa a nivel doctoral. Gabriel (2020, p. 134) interroga “¿Por qué la solidaridad se despierta con el conocimiento médico y virológico, pero no con la conciencia filosófica de que la única salida de la globalización suicida es un orden mundial que supere la acumulación de estados nacionales enfrentados entre sí obedeciendo a una estúpida lógica económica cuantitativa?”. Luego, este autor predice: “cuando pase la pandemia viral necesitaremos una pandemia metafísica, una unión de todos los pueblos bajo el techo común del cielo del que nunca podremos evadirnos. Vivimos y seguiremos viviendo en la tierra; somos y seguiremos siendo mortales y frágiles. Convirtámonos, por tanto, en ciudadanos del mundo, en cosmopolitas de una pandemia metafísica” (Gabriel, 2020, p. 134). Esta predicción quizá con diferencias ideológicas y epistemológicas, plantea perspectivas para la pertinencia y las formas de hacer investigación educativa.

¿Qué tipo de fenómenos sociales habría que empezar a estudiar y asimilar? 

Intentar responder a estas preguntas reflejaría nuestra misma identidad y naturaleza humanas, nuestra propia historicidad. Ya Leontiev (1969) se había preguntado ¿En qué consiste la asimilación por parte del individuo de los resultados del desarrollo de la sociedad, y cómo se produce? Continúa y responde: ya hemos visto que la experiencia sociohistórica de la humanidad se acumula en forma de fenómenos del mundo exterior objetivo. Este último −el mundo de la industria, de la ciencia y del arte− expresa la verdadera historia de la naturaleza humana, el resultado de su transformación histórica. 

Como sujetos humanos permanentemente nos estamos inscribiendo en la cultura. Reconocemos que el hombre es producto de determinadas relaciones sociales y condiciones históricas. No estamos pensando la idea de hombre como sujeto genérico o como una doctrina del hombre en general (hombre abstracto), como sostenía Feuerbach, desvinculado de las relaciones sociales concretas, o como una sustancia metafísica dada de una vez para siempre. La categoría freireana Ser presencia retrata bien lo que deberíamos ser (estudiantes y profesores). Desde esta perspectiva, el estudiante es una perspectiva, es visto como alguien que, a través de sus actividades, llega a ocupar un espacio en el mundo social, en el mundo de la investigación o en el mundo del aula. Llegar a ser presencia es un movimiento dialéctico entre la cultura y el individuo. En este sentido, la naturaleza dialéctica de este movimiento nos lleva a concebir a los estudiantes y profesores como entidades en flujo, entidades que co-produciéndose continuamente en el contexto de la historia, encuentran en su cultura la materia prima de su propia existencia. 

El camino del desarrollo histórico compromete, necesariamente, una forma de discernimiento colectivo que instala la necesidad de establecer un tipo de diálogo, pues como lo expresa Freire (1990) “existir, humanamente, es pronunciar el mundo, es transformarlo. El mundo pronunciado, a su vez, retorna problematizado, a los sujetos pronunciantes, exigiendo de ellos un nuevo pronunciamiento” (p.106). Se incorpora a la reflexión una postura colectiva, en movimiento, una forma de ser en colectivo, es decir, como humanidad. Se colige, pues, que la realidad es una construcción lastrada por la experiencia del sujeto y abordable desde numerosas perspectivas. En este sentido, Ser es un concepto mucho más amplio y complejo que subsume el concepto de individualidad. Ser significa ser-en-la-cultura y, específicamente, ser-en-la-cultura-de-la-investigación

En tiempos difíciles como este lo peor que podemos hacer es asumir actitudes egoístas. Esta situación podría permitir abrir nuevos senderos dentro de las relaciones humanas, que han estado históricamente muy volcadas en el interés propio y la comodificación del Otro. 

¿Qué pasó con la investigación? 

La educación es una forma de intervención en el mundo (Freire, 1990), y en consecuencia la investigación en educación devela las necesidades, mecanismos y efectos de la intervención que realiza la educación. ¿Cómo una  pandemia como macro fenómeno afecta las rutas de la investigación en educación? 

Frente a las grandes dificultades a las que nos enfrentamos para continuar haciendo investigación, tendríamos que pensar otras maneras de proceder, otras lógicas, pero sin abandonar la idea de la comprensión de la naturaleza, de la sociedad y, más específicamente, de los problemas educativos, como entidades en constante movimiento. Es el método dialéctico esbozado arriba. Desde esta perspectiva, tenemos que considerar el carácter mutable de la realidad, lo cual demanda unas formas de comprensión que superan el carácter estático de los estudios que históricamente se han hecho sobre los objetos naturales y sociales (en particular, los fenómenos educativos). Esto significa que las formas  de comprensión llevan preñadas cambios en los objetos de estudio y en las condiciones de emergencia de estos mismos. El análisis que busca revelar la esencia del fenómeno debe explicar y transformar las condiciones en las cuales se llevaron a cabo las actividades (Vygotsky, 2009).

Se hace ineludible finalmente una investigación que sepa escuchar. Los resultados de investigación educativa muestran cómo no necesariamente se está sólo y se tiene la razón. Este deseo, el de tener la razón, se exterioriza en el síntoma de la incapacidad para el diálogo. En sintonía con un filósofo colombiano, podemos decir que a veces es lamentable la desaparición del arte de la conversación en los actos educativos y en los contextos educativos. Gadamer, por ejemplo, nos diría que esto se pone más peligroso dada la “técnica informativa” tan de boga en las acciones educativas forzadas por el “interludio pandémico”. “En efecto, se piensa cotidianamente que el desarrollo a escala planetaria de las redes de comunicación nos ha acercado y nos permite superar el aislamiento” (Gadamer, 1993, pp. 116-117), porque se han conquistado “espacios virtuales” de “conversación”. Pero, contrario a esta opinión prevalente, “cada vez más nos alejamos de una experiencia vivificante y genuina de encuentro con la diferencia y la alteridad en la palabra común o en la palabra distinta, palabras con las que se hace un llamado a la amistad” (Delgado, 2018, pp. 14-15). Amistad que es posible cultivar no solo con la lectura sino también con la escucha.

Referencias

Badiu, A. (2020). Sobre la situación epidémica. En Agamben, G. et al. Sopa de Wuhan. ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio). Traducción de Luis Martínez Andrade, pp. 67-78
Delgado, C. (2018). Palabra y amistad: un encuentro terapeútico en la morada común. Tesis Doctoral. Pontificia Universidad Javeriana.
Freire, P. (1990). La naturaleza política de la educación: Cultura poder y educación. Barcelona: Ministerio de Educación y Ciencia.
Gabriel, M. (2020). El virus, el sistema letal y algunas pistas. En Agamben, G. et al. Sopa de Wuhan. ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio), pp. 129-134
Gadamer, H.G. (1993). El aislamiento como síntoma de autoenajenación. Elogio de la teoría. Discursos y artículos. Barcelona: Península, pp. 109-123
Hegel, G. W. F. (1966). Fenomenología del espíritu. México: Fondo de Cultura Económica.
Leontiev, A. (1969). El hombre nuevo. Barcelona: Martínez Roca, S.A.
Vygotsky, L. S. (2009). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores (2ªEd.). Barcelona, España: Crítica.