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Rendición de cuentas 2019
César Andrés Restrepo Flórez

César Andrés Restrepo Flórez

Profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales, Máster en Estudios Internacionales y Seguridad Internacional. Director de Seguridad Urbana ProBogotá Región

Camilo Andrés Martínez Burgos

Camilo Andrés Martínez Burgos

Dirección de Seguridad Urbana ProBogotá Región.

Crimen y violencia en Bogotá: descripción de los primeros semestres entre 2017 y 2021


Edición N° 14. Octubre-Noviembre de 2021. Pensar la Ciudad
Autor: César Andrés Restrepo Flórez | Publicado en November 11, 2021
Imagen articulo Crimen y violencia en Bogotá: descripción de los primeros semestres entre 2017 y 2021

En septiembre de 2016 la ciudad tuvo un cambio significativo en la gestión de la seguridad ciudadana. La creación de la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia marcó una transformación de la gestión de la seguridad ciudadana y el liderazgo necesario para desarrollarla, dado que se constituía como el eje de concepción de la visión de seguridad de la ciudad y el desarrollo de las capacidades necesarias para materializarla.

Este evento coincidió con el año de transición de la metodología de recolección, agregación y estructuración de registros sobre violencia, crímenes y delitos a nivel nacional. Un asunto particularmente importante dado el salto en los indicadores de seguridad correspondiente a un mayor flujo de información y a una agrupación diferenciada de registros.

La conmemoración del primer lustro después de ambos hitos ofrece la posibilidad de hacer dar una mirada al comportamiento de los principales indicadores de crimen y seguridad en la ciudad con el fin de identificar las claves que definen el ambiente de seguridad local.

Para ese efecto, se han tomado los primeros semestres de los últimos 5 años, garantizando así la comparabilidad de la gestión de la seguridad, dada la incidencia que tienen fechas especiales y dinámicas sociales comunes en el comportamiento del crimen.

Asimismo, los principales indicadores se han agrupado de acuerdo con su naturaleza en delitos contra la vida, la libertad, la propiedad y delitos de orden social, recogiendo los comportamientos de mayor impacto en la vida ordinaria de los ciudadanos.

Delitos contra la vida

Los delitos contra la vida representan los comportamientos de impacto más negativo para una sociedad. Su concreción representa una derrota para una comunidad en la gestión de conflictos cotidianos o la incomprensión de los factores de riesgo que pueden dar lugar a la intensión de un individuo de acabar con la vida de sus conciudadanos.

Después de 551 homicidios en el primer semestre del año 2017, la ciudad cayo a 486 en 2019 siendo la cifra más baja en una década de estos delitos. Esta reducción del 13% fue el piso de disminución dado que a partir de 2020 dicho indicador volvió a presentar una tendencia al alza.

Es llamativo que en el I semestre de 2020 los homicidios hayan aumentado, dado que tres de los seis meses observados se caracterizan por un confinamiento extremo de los ciudadanos a causa del COVID-19. Aún bajo la anomalía de 23 muertes en un motín en la cárcel la Modelo, ese posible factor de rompimiento de la tendencia se anula con los 22 alumnos policiales asesinados en la Escuela General Santander en enero de 2019.

En el primer semestre de 2021 se consolida la tendencia al alza. El registro de homicidios es de 554 casos, 9,5% más que en 2020, de los cuales casi el 50% correspondieron a actos sicariales o atracos. La mayoría de las victimas de homicidio en Bogotá son de genero masculino (90,8%). El domingo en la madrugada representa un horario de altísimo riesgo para perder la vida a manos de un asesino en la ciudad.

En términos territoriales, durante el primer semestre de 2021 se registró un incremento en los homicidios en 13 localidades de la ciudad. Las localidades más afectadas fueron Bosa, Kennedy y Tunjuelito. Las localidades que registraron disminuciones fueron Puente Aranda, Suba y Usaquén.

En términos de tasas por cien mil habitantes  (Para estos cálculos se incluyen únicamente las localidades urbanas de Bogotá), las localidades más afectadas por este delito fueron Los Mártires (43,2), La Candelaria (28) y Santa Fe (23,2). Las que menor incidencia tienen son Suba (2,2), Chapinero (2,3) y Engativá (2,8).

El deterioro de este delito en 13 de las 19 localidades urbanas que conforman el territorio de la capital prende las alarmas sobre la transformación de los factores de criminalidad de la ciudad y el incremento de la violencia asociada a delitos que no tienen como fin último el asesinato de una persona.

 

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Delitos contra la propiedad

Los delitos contra la propiedad, conocidos regularmente como hurtos en todas sus modalidades, son la principal fuente de sensación de inseguridad para los ciudadanos. Estos delitos no enfrentan esfuerzos institucionales robustos para su esclarecimiento, lo que les determina un alto índice de impunidad. Esta característica aumenta la frustración ciudadana y disminuye la posibilidad de disminuir su frecuencia. Durante lo corrido de 2021 se ha apreciado un aumento considerable del uso de la violencia en sus diferentes modalidades, una característica tan novedosa como catastrófica.

Con el cambio de la metodología de registro y la ampliación de los canales de denuncia, delitos como el hurto a personas, comercio, automotores y bicicletas aumentaron de manera sostenida entre 2017 y 2019 comparados los primeros semestres. En el caso de las motocicletas y residencias, los registros de hurtos solo subieron hasta 2018, año en el cual cambiaron su tendencia.

En todos los casos el ajuste de los métodos de recolección de denuncias y de la metodología de integración de información representaron un distorsionador considerable de la tendencia, pero a su vez permitieron conocer una imagen más realista del estado de dichos delitos.

Como se señaló anteriormente, el confinamiento desconfiguró el contexto ordinario en el cual la sociedad y las instituciones tenían que enfrentar estos fenómenos. Todas las variables observadas sobre los delitos a la propiedad cayeron de manera significativa en 2020. La disminución al mínimo de las relaciones sociales y la desocupación del espacio público son los responsables directos de este hecho.

Solo uno de estos delitos creció: el hurto a bicicleta. Esto fue el resultado del aumento significativo de los viajes en bicicleta a lo largo y ancho de la ciudad como respuesta a las restricciones de la pandemia, que fueron aprovechados por delincuentes restringidos al aprovechamiento de las oportunidades que esto brindaba.

Como se esperaba el primer semestre de 2021 ha tenido resultados negativos en términos de este delito. El rebrote de su comportamiento causado por el regreso de la dinámica urbana ha tenido un impacto negativo no solo en el número de casos conocidos sino también en la sensación de crisis entre la ciudadanía. ¿Cuál fue el comportamiento de cada una de sus manifestaciones?

En lo que respecta al hurto a personas se registró un aumento del 18,8% de los registros respecto a 2020, con afectación en todas las localidades. No obstante, los casos de este periodo no superan los ocurridos en 2018 y 2019. Si bien la ciudad no enfrentó su peor resultado en 5 años, las autoridades deben estar alerta sobre el espacio aun disponible para el deterioro de este comportamiento. Las localidades más afectadas por este delito fueron Engativá, Kennedy y Bosa.

 

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A diferencia del anterior, el hurto a residencias reportó una disminución del 1,9% frente al mismo periodo del año anterior en el conjunto de la ciudad . Este delito en el I semestre de 2021 también registra el menor número de casos en los 5 años observados.

La observación por localidades permite identificar que la tendencia a la mejoría no se cumple en 6 localidades: Kennedy, Suba, Los Mártires, Tunjuelito, Candelaria y Ciudad Bolívar

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Las unidades comerciales afectadas por hurtos se redujeron en el primer semestre de 2021 en un 32,2%, alcanzando el mejor registro en los 5 años. Todas las localidades demuestran registros a la baja. En relación con el hurto de automotores los registros aumentan en un 11,7% frente al I semestre de 2020. No obstante este crecimiento, en el periodo observado los registros son inferiores a los ocurridos en 2017, 2018 y 2019.

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El incremento de este delito se da por cuenta de aumentos en 11 localidades siendo las más afectadas Kennedy, Engativá y Ciudad Bolívar.

Respecto a las motocicletas, el hurto aumentó en un 45,2% frente al mismo periodo del año anterior, alcanzando el peor registro del periodo observado. 15 de las 19 localidades urbanas sufrieron un aumento de este delito, siendo Kennedy, Ciudad Bolívar y Engativá las de peor desempeño.

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Como se indicó en la descripción general, el hurto de bicicletas en el primer semestre de 2020 fue una pesadilla para los ciudadanos. En el mismo periodo de 2021 se registro un incremento del 1,1%.  Desde 2017 este delito ha aumentado de manera sostenida, un reflejo del aumento del uso de este medio de transporte y de la falta de lectura de la problemática que lo rodea.

 

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Territorialmente el hurto de bicicletas tuvo mayor incidencia en las localidades de Santa Fe, Los Mártires, San Cristóbal y Bosa. En un total de 10 localidades se registraron aumentos.

Delitos contra la libertad

Los delitos contra la libertad han sufrido una transformación considerable a lo largo de la última década. El secuestro, un flagelo que deterioró significativamente la calidad de vida en campos y ciudades, disminuyó en más del 94% en todo el país desde sus épocas más críticas en la primera década del siglo XXI.

Comportamiento contrario ha tenido la extorsión, un delito que año tras año se muestra más grave, cuyo aumento en registros tienen que ver más con un mejor conocimiento de la magnitud del problema que con un aumento progresivo de su incidencia. El país aun enfrenta el reto de saber la verdadera magnitud de daño y ocurrencia de este.

En Bogotá, el año 2021 ha sido el de mayor número de registros de extorsión desde 2017. Si bien en 2020 las denuncias cayeron significativamente, la condición pospandemia ha generado un aumento del 55% en las denuncias en los primeros seis meses del año corriente.

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Territorialmente la extorsión afectó al alza a 18 de las 19 localidades urbanas siendo Suba, Kennedy y Engativá los más afectados.

En lo que respecta al secuestro, durante el primer semestre de 2021 se registraron 6 casos, 3 más que en el periodo anterior comparado. La ciudad nunca ha tenido un registro superior a 7 secuestros (2018) durante el I semestre en el último quinquenio

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Delitos de orden social

Estos comportamientos no hacen parte de la discusión más intensa en la evaluación de las condiciones de seguridad de la ciudad. Tienen su origen en la naturaleza de las relaciones entre ciudadanos y su convivencia, reflejando retos de base para la transformación hacia una sociedad tolerante, con habilidades de gestión de los conflictos y el respeto de los derechos de las personas. En este conjunto están: las lesiones personales, la violencia intrafamiliar y los delitos sexuales.

En cuanto a lesiones personales, en el primer semestre de 2021 se registraron 10.702 casos de lesiones personales, lo que representa un incremento de 43,7% frente al mismo periodo del año anterior. No hay una diferencia sustancial en el genero de las victimas de este delito, siendo los casos registrados correspondientes al genero masculino del 57%. Territorialmente Kennedy, Bosa y Engativá representan las áreas de la ciudad con mayor incidencia de este comportamiento.

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Respecto a la violencia intrafamiliar en el primer semestre de 2021 se registraron 16.884 denuncias, 9,5% menos que en el 2020. El 79,3% de las victimas de este delito fueron mujeres. Las localidades con mayor afectación son Candelaria, Santa Fe y Los Mártires.

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Finalmente, en lo que atañe a los delitos sexuales, el primer semestre de 2021 muestra un incremento del 5% en denuncias siendo las mujeres el 82,3% de las victimas registradas. Las localidades con mayor incidencia de este delito fueron la Candelaria, Santa fe y Los Mártires.

 

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Comentarios de cierre

La revisión preliminar del comportamiento del crimen y la violencia en el territorio de la capital permite observar con claridad la concentración de retos significativos en áreas definidas de la ciudad.

Es innegable que la sensación de inseguridad es creciente debido en un contexto de frustración pos-pandemia y la transformación de las estructuras delincuenciales hacia comportamientos con mayor violencia e intenciones de control social-territorial.

Sin embargo el comportamiento de los delitos en el contexto del quinquenio deja ver que el problema supera la dimensión estrictamente de la seguridad. En el primer semestre de 2021 el comportamiento de los delitos muestra en varios casos un desempeño mejor que en años anteriores diferentes al 2020.

Recuperar la confianza y superar la crisis de sensación de seguridad que enfrenta la ciudad le impone a la administración distrital dos desafíos. El primero es afinar las estrategias de seguridad para que el espacio potencial de deterioro de la seguridad aun latente de acuerdo con referentes del quinquenio— no se materialice.

El segundo, comprender que es en la gestión integral y coordinada de la ciudad —respondiendo a las demandas de la ciudadanía— donde se encuentran las herramientas para garantizar cohesión frente a la seguridad y ofrecer a los ciudadanos una buena experiencia de ciudad.