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Luis Jairo Silva Herrera

Luis Jairo Silva Herrera

Ingeniero Forestal M. Sc.
 

El medio ambiente y el plan de desarrollo distrital


Autor: Luis Jairo Silva Herrera | Publicado en July 17, 2020
Imagen articulo El medio ambiente y el plan de desarrollo distrital

Luego de 4 años de un plan de desarrollo distrital dirigido a la infraestructura (2016-2020), a costa de la disminución de la calidad ambiental, donde se intervinieron los humedales y las zonas verdes con la construcción de senderos, vías peatonales y ciclovías, la tala de árboles sin criterio técnico ni ecológico, donde primó el subjetivismo paisajístico y arquitectónico; se aprobó un nuevo plan distrital de desarrollo (PDD), denominado: “Un nuevo contrato social y ambiental para el siglo XXI”, para el período 2020-2024.

Las bases fundamentales de este PDD, son la gran diferencia socioeconómica frente a  la población y los graves problemas ambientales ocasionados por el cambio climático.

De los cinco propósitos del PDD, el segundo llamado “Cambiar nuestros hábitos de vida para reverdecer a Bogotá y adaptarnos y mitigar el cambio climático”, con un presupuesto sin precedentes de $ 9.5 billones, pretende los siguientes objetivos:

1. Formular y ejecutar estrategias concertadas de adaptación y mitigación de la crisis climática.

2. Implementar estrategias de mantenimiento, recuperación, rehabilitación o restauración de la estructura ecológica principal y demás áreas de interés ambiental en la Bogotá – región.

3. Intervenir integralmente áreas estratégicas de Bogotá teniendo en cuenta las dinámicas patrimoniales, ambientales, sociales y culturales.

4. Aumentar la oferta de espacio público y áreas verdes de Bogotá promoviendo su uso, goce y disfrute con acceso universal para la ciudadanía.

5. Reconocer y proteger todas las formas de vida, en particular la fauna urbana.

6. Reducir la contaminación ambiental atmosférica, visual y auditiva y el impacto en morbilidad y mortalidad por esos factores.

7. Cuidar el Río Bogotá y el sistema hídrico de la ciudad y mejorar la prestación de los servicios públicos.

8. Aumentar la separación en la fuente, reciclaje, reutilización y adecuada disposición final de los residuos de la ciudad.

De realizarse estos propósitos, se estaría cumpliendo con 16 de los 17 objetivos de desarrollo sostenible, los cuales el gobierno nacional se comprometió a cumplir mediante el CONPES 3918 de 2018 titulado “Estrategia para la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en Colombia”.  Se trata de 16 grandes apuestas que estimularán el cumplimiento de las 169 metas de los ODS, que hasta el año 2030 marcarán la ruta del desarrollo social y económico de los colombianos en armonía con el medio ambiente.

El reto de la nueva administración liderada por Claudia López es muy grande, por ser Bogotá una gran fuente de contaminación con emisiones superiores los 14 millones de toneladas de CO2  equivalente al año, recibe su principal río vivo y lo envía muerto por la cantidad de aguas servidas y residuos sólidos, de igual manera la contaminación auditiva en algunas localidades supera los decibeles permitidos por la Organización Mundial de la Salud, afectando seriamente la calidad de vida de los bogotanos.

Según la Organización Mundial de la Salud, a nivel mundial, la contaminación causa 9 millones de muertes prematuras, constituyéndose en el 16% de las causas de mortalidad, superior al sida, tuberculosis y malaria juntos. 

El costo de salud por contaminación en Colombia, en el 2.014, según el Banco Mundial, fue $ 10,2 billones, 2 % del PIB

En Colombia, según Planeación Nacional, en el año 2.000 se presentaron 10.500 muertes prematuras/año y 2.000 en Bogotá. Al año Bogotá produce en residuos sólidos: 11,6 millones tn/año, 0,66 kg/persona/día, comparado con la producción per cápita en el Mundo: 1,3 Kg.

Estas cifras reflejan el reto que tiene la administración distrital para diseñar estrategias de adaptación y mitigación al cambio climático, para lo cual la educación ambiental y la cultura ciudadana son elementos fundamentales para que la ciudadanía se concientice y participe en la reducción de la huella ambiental, mediante el uso del transporte masivo, la bicicleta y el cambio de vehículos de combustión por eléctricos y a gas.

Con el aumento de la temperatura del planeta, los fenómenos climáticos aumentarán, principalmente los excesos de precipitación y sequías, por lo que la planeación urbana y el uso del suelo debe ser dirigido a evitar desastres naturales como deslizamientos, por lo cual las viviendas ubicadas en los cerros y terrenos pendientes inestables deberán ser reubicadas, para evitar desastres sociales y económicos.

La estructura ecológica principal debe ser la columna vertebral del plan de rehabilitación y restauración, para unir los cerros orientales con el río Bogotá, a través de las quebradas y ríos que nacen en los cerros, restableciendo la conexión natural y tránsito de fauna silvestre, mediante la caracterización de las zonas verdes y la plantación de especies vegetales nativas y la transformación de las plantaciones de Pinos, Eucalyptus, cipreses y acacias de los cerros, en bosques naturales.

Las 2.400 hectáreas de plantaciones que tienen los cerros, con más de 50 años de edad, pueden tener un valor de $ 48.000’000.000 de la madera en pie, con datos conservadores, teniendo en cuenta un volumen total por hectárea de 400 metros cúbicos y un valor en pie de del metro cúbico de $ 50.000, dineros que servirían ´para ir restaurando el bosque natural.

Para la mitigación del cambio climático, los árboles y la vegetación son fundamentales por las funciones ecológicas que cumplen, principalmente la fijación de CO2, por lo tanto, la plantación de árboles en la ciudad y la zona rural del Distrito Capital debe ser un programa fundamental. Hoy tenemos un millón doscientos mil árboles, un árbol por cada 6 habitantes, según la Organización Mundial de la Salud un ambiente de ciudad saludable requiere de un árbol por cada 3 habitantes, nos faltan un millón de árboles, pero como no hay espacio suficiente dentro de la ciudad para plantarlos, se debe programar la reforestación y restauración en la zona rural del Distrito y aumentar las zonas verdes y jardines, fomentando los jardines verticales y las terrazas y balcones verdes.

Los actores fundamentales de las ciudades son los seres humanos, quienes han transformado los paisajes naturales para construir una infraestructura, modificando la estructura ecológica y plantando especies vegetales nativas e introducidas para reconstruir los ecosistemas naturales agotados. Los gobiernos han diseñado políticas de desarrollo urbano, dentro de las cuales las zonas verdes, jardines, árboles y bosques urbanos tienen cada día mayor importancia por los bienes y servicios que prestan a la comunidad. Sin embargo, la participación ciudadana no ha sido lo suficientemente alta para mantener y aumentar estos espacios y en algunas oportunidades han destruido y afectado negativamente el desarrollo de programas de arborización; siendo de vital importancia diseñar políticas de participación activa de la población, para mejorar las zonas verdes, garantizar su continuidad, aumentar las áreas verdes y disminuir costos.

Todo programa de arborización urbana, tiene como objetivo fundamental el mejorar la calidad de vida de los habitantes de la ciudad, ya que la concentración y densidad poblacional ocasiona problemas psicosociales, como estrés, inseguridad, enfermedades respiratorias entre otros.

En países desarrollados de Europa y en Estados Unidos, los programas de arborización son programados por la autoridad forestal o ambiental de la ciudad y la participación activa de la ciudadanía, con estas campañas, la plantación, riego y fertilización, son ejecutadas en mayor parte por las personas, al igual que el cuidado y denuncias, cuando los árboles se enferman o son afectados. Esto conlleva a un ahorro significativo del presupuesto para la arborización y para un aumento en el número de árboles plantados y de áreas verdes.

Por lo anterior, la nueva administración distrital debe enfatizar en la cultura ciudadana, educándola, concientizándola y haciéndola partícipe de la planeación, diseño y ejecución del plan ambiental del “Cambio de hábitos de vida para reverdecer a Bogotá y adaptarnos y mitigar el cambio climático”