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Ómer Calderón

Ómer Calderón

Doctor en  Educación.
Profesor Asociado 
Universidad Distrital Francisco José de Caldas
 

Que más jóvenes pasen el umbral de la universidad


Autor: Ómer Calderón | Publicado en July 17, 2020
Imagen articulo Que más jóvenes pasen el umbral de la universidad

Apuestas fuertes por la educación superior estuvieron al orden del día en la pasada campaña a la Alcaldía de Bogotá. Todos a seguir estudios en modo virtual, propuso uno. Ofrezco 60 mil nuevos cupos en educación superior, ripostó otro. Universalizar la educación superior gratuita prometió otra campaña. Finalmente, salió avante la idea de 20 mil cupos en educación superior, una agencia para hacer realidad ese deseo, garantizar recursos ciertos para alcanzar la meta, con un horizonte articulado con la educación media, la ciencia y la tecnología.

Esa visión del nuevo gobierno de una educación pertinente se concretó en el Plan de Desarrollo Distrital recién aprobado, en triplicar el rubro de educación superior, fijar una meta de nuevos cupos, autorizar la creación de la Agencia Distrital para la Educación Superior, la Ciencia y la Tecnología, establecer el Sistema Distrital de Infraestructura para la Educación, y una vaga alusión al “fortalecimiento de la Universidad Distrital”.

Para los próximos cuatro años se planea invertir un billón de pesos en 20 mil nuevos cupos en educación técnica profesional, tecnológica y universitaria, a los que se suman 2.500 nuevos estudiantes en la Universidad Distrital. Estos son recursos que soportan el aumento de cobertura y que plantean el reto de su distribución entre Instituciones de Educación Superior (IES) públicas y privadas.

Para las  universidades públicas estos recursos presupuestales son  adecuados siempre y cuando no se destinen a inversión, sino a la base presupuestal, puesto que solo así se podrían mantener indefinidamente los nuevos cupos. Tal como está previsto, invertir en cada nuevo alumno un promedio de 6 millones de pesos semestrales durante el tiempo que dure el programa de formación técnico, tecnológico o profesional, conduce a que una vez termine sus estudios, el nuevo cupo desaparece, disminuyendo así la matrícula en la IES pública, tal como ya se ha experimentado en la Universidad Distrital en sendos programas de articulación convenidos en los años de 2005 y 2015.

Por el contrario, para las IES privadas, esos recursos pueden ser una oportunidad para paliar la crisis de su matrícula. En primer lugar, la baja captación de alumnos deja infraestructura libre, sin uso, que es la que pueden ofertar para captar esos recursos. De otro lado, una vez un alumno beneficiado de este plan termine sus estudios, pierde ingresos, pero habrá con el tiempo suficiente para recuperar nuevos alumnos o ajustar sus presupuestos de tal modo que supere punto de equilibrio financiero.  

Para asumir esa disyuntiva se acogió la propuesta del gobierno de Bogotá de crear una instancia que puede ser pública o mixta, que maneje esos recursos y oriente la ruta del despliegue de la política pública de educación superior. En ese Plan se concedió amplio poder a la Alcaldía para crear la Agencia Distrital para la Educación Superior, la Ciencia y la Tecnología, adscrita a la SED, encargándola apoyar la oferta educativa en ES, priorizando la oferta pública, la articulación con la Educación Media y con la demanda laboral, al tiempo con el impulso a la investigación e innovación en ciencia y tecnología en Bogotá.

Una agencia para resolver la relación entre el universo de nuevos bachilleres y la oferta educativa de la IES, puede resultar redundante si solo se tratara de orientar a los jóvenes a escoger su ruta formativa. Pero por lo que se esboza, se trata de garantizar cubrir el monto de la matrícula en las privadas, que se acercan a los costos, y la inversión en las públicas. De esa manera, la Agencia tendrá la capacidad de manejar los recursos acordes a las ofertas de cupos, que es permanente en las instituciones de educación privada, pero limitada en las IES públicas al aumento de sus presupuestos.

La Agencia se propone la articulación entre el proceso previo a la Educación superior y su proyección al mundo del trabajo. Para lo primero, plantea retomar la política de fortalecimiento de la Educación Media, con la idea de hacer que este nivel educativo sea el ciclo inicial de la Educación Superior, enfocado a atender las demandas del mercado laboral, supeditando así la línea de formación superior hacia las condiciones que ofrece la economía capitalina, caracterizada por la prevalencia del sector de servicios, la informalidad y el uso marginal de la ciencia y la tecnología.

Esta mirada ampliada de la educación superior es proactiva ante el problema de la ruptura entre los niveles de educación formal, y reactiva ante las condiciones que impone el modelo económico dominante en la ciudad. Por ello, esta política, en la medida en que amplíe el concurso de las universidades y de las comunidades académicas en su diseño y ejecutoria, tendrá que resolver el dilema entre acomodarse a la lógica del modelo económico dominante, o por el contrario  a avanzar en una visión de ciudad   distinta al modelo económico basado en la explotación irracional de los recursos naturales y del trabajo, así como enfocada hacia la apertura del país a una era de paz. Esto se materializa en revisar el papel de las ciencias y la tecnología en la educación media y en la estructuración de la oferta educativa.

En  relación con el fortalecimiento  de la Educación Media debe priorizar la elevación del nivel de formación académica del alumnado, fundamentado en la educación científica y humanística, que cuente con las especializaciones en Educación Media Técnica, y las profundizaciones en Educación Media Académica, como campo de problematización y profundización de la educación crítica, esto es, científica.

En materia de estructurar la oferta educativa el Plan se verá abocado a apoyar la mejora en las opciones educativas en las ciencias básicas y aplicadas, así como en las artes, que son las que más necesita una perspectiva de desarrollo para la vida, y son las que tienen una demanda de aspirantes a primer semestre de apenas de apenas el 2% cada una. Para ello, es clave en el marco de esta política aprovechar el potencial de la Universidad Distrital, destinando recursos a la creación de la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas y, en asocio con la Secretaria de Salud Distrital, concretar la Facultad de Salud Pública. 

Para aterrizar estas posibilidades el Plan de Desarrollo creó instrumentos para avanzar en las condiciones materiales de todos los niveles, creando el Sistema Distrital de Infraestructura para la Educación, del que participa la Universidad Distrital, con la expectativa de optimizar los recursos logísticos para utilizarlos en la ampliación de cupos en las instalaciones educativas del Distrito, en consonancia con el acuerdo 678 de 2017 del concejo de Bogotá que ordenó: “poner a disposición de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas y otras Instituciones públicas de educación superior que tengan oferta en Bogotá, así como a las instituciones que integren el Subsistema Distrital de Educación Superior, las instalaciones de los colegios distritales que reúnan los requisitos necesarios para desarrollar sus programas de educación superior”.

Crédito de la ilustración: Imagen de Gordon Johnson en Pixabay